seis acordes bastan para definir una tierra. así fueron las palabras ayer de Leonard Cohen.
seis acordes definen el mundo.
este verano extraño e inextinguible sentí, ahora lo nombro, la llamada telúrica de esos acordes.
tuve que volver al lugar donde no se debe volver. al lugar de la infancia feliz, a la aldea origen. al territorio donde el campo de los juegos sólo limita con el horizonte y el anochecer.
y allí, al borde del Cañón del Sil, donde el eco habita, detuve el coche y contuve la respiración escuchando el silencio. ahora lo sé. eran esos seis acordes.
gracias Mr. Cohen.
COROLARIO
Ahora alguno de esos acordes están ardiendo. y de ellos la mayoría los está quemando la mano del hombre que no merece tal definición. son hombres desacompasados. hombres que nunca sabrán lo que son porque nunca han escuchado la música bajo sus piés. y esa será su condena.

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