6.3.12

agua sobre La15

tras unos días desconectado vuelvo a este diario no diario, a este cuaderno de bitácora de La15, para anotar la entrada más dura.
el pasado jueves uno de marzo, sobre las 20:00 horas, una breve pero intensa tormenta de agua y viento arrancó de cuajo la tapa y los sensores de nivel del depósito general de agua del edificio. esto produjo que durante toda la noche rebosara agua hasta traspasar, al amanecer, el forjado de la casa.
no se ha perdido nada importante definitivamente pero si que permanecerán en libros y discos las huellas de esa noche.
el futuro de La15 pende de un hilo y quizá este suceso sea su cornada mortal. pero su espíritu se mudará conmigo allá donde habite de nuevo.

desde aquí daros las gracias a todos los que ayudásteis, con ánimos desde la distancia, y con sus propias manos, como Emma Agra, Beatriz Sanmartín, Teresa Rey y Eduardo Coello a que La15, mi casa, se pueda recuperar antes. los empapados discos de Morente y Coltrane, los libros de Benet y Sammallahti y yo os lo agradecemos muy mucho.
abrazos.

21.2.12

Enrique Sierra, in memoriam

Todavía estoy hecho polvo y sin muchas ganas de hablar, pero quiero daros las gracias por tantas muestras de afecto sincero. No he tenido valor para hacer declaraciones o para escribir en otra parte. Siento que este es el lugar adecuado para compartir dos o tres cosas que me parecen importantes.

Enrique Sierra fue el espíritu central, el magma de Radio Futura, a lo largo de todas sus formaciones. Los demás tirábamos para un lado o para otro, discutíamos a menudo, perdíamos la cabeza, mientras él permanecía tranquilo, elegante, educado, soltando en su momento la frase justa que nos ayudaba a ver más claro.

Sin su sentido de la sonoridad eléctrica, Radio Futura nunca habría cuajado. Su relación con la guitarra era muy particular. Nunca le preocupó hacer escalas, ensayaba lo que había que tocar y punto. Su forma de pegarse el instrumento al cuerpo, de poner las manos sobre la madera, los dedos sobre las cuerdas, hacía que la electricidad le saliese como de dentro. Llenaba el espacio con un sonido depurado y listo para ser compartido de inmediato.

Eso fue lo primero que me fascinó del local de ensayo, lo que me hizo desear ser parte de un grupo, más que cantar o salir en las fotos. Formar parte del sonido eléctrico. Sin dar lecciones, provocando nuestro mimetismo instintivo, de la forma más natural del mundo, Enrique nos enseñó cómo sacar sonido de los instrumentos, nos proporcionó un espacio para imaginar cosas, la posibilidad de decir algo auténtico.

Sin cuentos y al desnudo, fue para nosotros el catalizador del sonido eléctrico de Madrid. Tocar a su lado te contagiaba, te permitía sumarte a la corriente de la ciudad. Ejercía de madrileño con una especie de señorío llano, sin necesidad de aparentar casticismo. Su humor fino e inteligente nos hizo desear ser también hijos del Foro.

Le gustaba convertir en fantasía la cruda realidad. Le daba por vestirse de verde de los pies a la cabeza como para quitarle dramatismo a la fatalidad de ser hombre. No pretendía darse importancia por ello, era consciente de que, en el mejor y aun en el peor­ de los casos, la vida es un juego que hay que jugar.

Estuvo acostumbrado a morir desde muy pronto. La primera crisis de su enfermedad, en el local de ensayo, fue en el año ochenta y uno. Hubo otras en el escenario, en el estudio. Nosotros nos acostumbramos a que sobreviviese como un león, soportando penalidades con una voluntad de hierro, casi sin perder el humor, salvo frente a la brutalidad ocasional de algún médico o asistente sanitario. Lo dejábamos en el hospital y aparecía por su cuenta en el siguiente concierto.

No nos hemos visto mucho durante los últimos años, pero sabía que estaba ahí. Confiaba a ciegas en su amistad. La sensación que me ha producido su muerte, muchas veces temida, es como si hubiera metido los dedos en un enchufe, sin guitarra ni ampli de por medio. Todavía no he conseguido sacarlos.

Santiago Auserón, el Lunes, 20 de febrero de 2012 a la(s) 1:47

Fotografía: Carlos Yagüe

5.2.12

tardes de vinilo, ayer


nos hablamos de lejos,no nos miramos. te acercaste con tu colección de música inglesa y yo te conté como se ponía el sol en tu casa.
_¡ven amor, vámonos a ver el mar!


11.1.12

hierro

cuarenta años dando forma al sonido del hierro. jornadas sin tiempo al sol del hogar, transmitiendo en morse metálico por todo el aire frío del valle del río Edo. no hay épica en ello, tan sólo supervivencia y hambre, fuerza y destreza.

hoy te recuerdo abuelo. nunca olvidaré a quien me enseñó el equilibrio.

[Gonzalo, herrero de Alais, 16/02/1918-09/01/1983]

6.1.12

magia

la magia no cesa porque es nuestro salvoconducto al futuro. y ahora, desde ese futuro recuerdo aquella caja con su varita de palo frente a mi cara de niño que todavía habitaba feliz y ajeno al tiempo. la busco hoy y la agito. no sucede nada...o si. el tiempo lo dice todo y acabará hablando.

5.1.12

a cociña de Isaac

zecáis un dos lugares máis sinxelamente fermosos que lembro é, e será, a túa cociña na casa de Cervo, ben xeitosiña toda ela. branca e baleira, arrecendendo humildade. pequena por fora coma ti e grande coma o teu maxín. tan so unha mesa de madeira e unhas froitas sobor dela. e moita luz. a luz que nos falta coma pobo e que ti levabas nas mans artesans.
hoxe marchaches cando aínda a choiva miudiña non amanecera. e, ó igual que Juan Benet neste mesmo día, perdemos un pequeno xenio que lle daba a todo, e a todo igual de ben. deixaches de pintar aquel lonxano día sen máis e te adicaches en corpo e ialma a ialma do noso pequeño anaco de terra. ese anaco pequeño que te acollerá non tan desagradecidamente como os semellantes a nos, pero non por iso dignos de chamarse homes, os que coma corgos arrebatáronche do teu sono feito Laboratorio de Formas de Galicia e o grupo de Cerámicas Sargadelos. para nos seguirás sendo o creador xenuíno de tanta cultura artística e industrial que dubido moito merezamos coma pobo calante.

bo camiño Isaac, e unha aperta dende a choiva de hoxe e sempre.

4.1.12

ciclo


todas las culturas celebran ritualmente sus respectivos cierres de ciclo, sean estos cosechas, estaciones o purificaciones...
estos días de ausencia y silencio son propicios en la 15 para hacer el obligado balance espiritual, inventario civil de hábitos, suma y deceso de amistades, borrado de cintas mentales y el finiquito de una época.
se van difuminando caras con sus correspondientes besos calcinados, intenciones sin respaldo, premios equivocados a dedo, soldaduras imposibles de órganos que se resisten a latir, lugares que ya no existen en el catastro visual, memorias poco sólidas que se pierden por el fregadero, botones que nunca se repusieron, prendas sin pareja que ni están ni se las espera, esperas sin sentido, llamadas no devueltas a su remite, venenos licuados en placebo, vertederos de apuestas fallidas.
se quedan las chimeneas ciertas de invierno, los silencios jazzísticos tras las ventanas, los amaneceres que, queramos o no, suceden siempre tras tu cama y un hilo de voz para susurrar tu nombre.
no te buscaré más pues estoy cansado, y aunque siga caminando ya no soy el mismo que creíste conocer. ya soy otro.

31.12.11

cinco sentidos para un año

vista,
el mayor placer visual del año fueron las dos eternas horas inmerso en "el mundo flotante" del fotógrafo Lartigue
es el instante congelado entre dos tiempos de paz. ausentes todavía al futuro los cinco amigos fuman en silencio, absortos. y nosotros, el espectador, navegamos entre el humo de esta ataraxia gracias a la fotografía estereoscópica.

oído,
este fué el momento del año, él, nosotros bajo la lluvia, y una voz partiendo en dos la Bahía de San Sebastián.


gusto,
aquellos berberechos con albariño en el "gato negro" de Compostela. sin duda.

olfato,
...el olor de tu bufanda perdida.

tacto,
tendrá que esperar a 2012. allí nos vemos.